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“El Factor Suerte”, de R.Wiseman,libro de una investigación

Vía suite101.net

Una década dedicó Richard Wiseman a investigar el fenómeno de que unas personas tengan mejor suerte que otras. Wiseman, antiguo prestidigitador metido a psicólogo, es desde 1995 el único catedrático de Comprensión Pública de la Psicología en laUniversidad de Hertfordshire (Inglaterra), y se dedica a investigar desde la psicología las reacciones humanas ante lo inesperado o inusual, como el engaño, lo paranormal o, en el presente estudio, la suerte. El resultado de éstas investigaciones, es más tarde expuesto en sus libros, como en el caso de El Factor Suerte.

Afortunados y desafortunados

Para su investigación, Richard Wiseman y su equipo contactaron a 400 personas de distintos ámbitos sociales y profesionales, que se definían a sí mismas como “suertudos” o desprovistos de buena suerte. Divididos en estos dos grupos, los voluntarios se prestaron a escribir diarios, elaborar test y cuestionarios de distinto tipo y llevar a cabo ciertos ejercicios, a fin de mantener un seguimiento exhaustivo de todo aquello que sucediera en sus vidas y pudiera considerarse hechos de buena o mala suerte, durante diez años.

Los pormenores de ésta minuciosa y reveladora investigación, fueron recopilados en un libro que Wiseman tituló El Factor Suerte (The Luck Factor), donde se reflejan también, naturalmente, las conclusiones del prestigiado psicólogo sobre cada experimento. Una de estas conclusiones, si no la más concluyente, fue que los pensamientos influyen de forma definitoria en la buena o mala fortuna que el sujeto en cuestión crea poseer.

El comportamiento como incitador de la suerte

Todos acabamos sintiéndonos más o menos afortunados en la vida. Qué marca la tendencia hacia que nos sintamos tocados por la deseada buena fortuna en mayor o menor grado, es el misterio que Wiseman y otros investigadores de la mente humana han intentado desvelar.

Popularmente, una persona se siente tocada por la fortuna si, en su vida, experimenta vivencias, aparentemente casuales o aleatorias, que le favorecen de forma espectacularmente continua u oportuna. Por el contrario, alguien que sufre continuas desgracias o contratiempos, se sentirá desafortunado. No se nos olvida la figura del llamado “gafe”, ese ser que no solo parece tener mala suerte, sino que se gana la fama de trasportarla a los demás con su sola presencia. Éste sería un claro ejemplo de lo que Waseman concluyó tras su estudio: que cuanto más se convence el sujeto de la clase de suerte que atrae- en el caso del “gafe”, mala-, más se manifiesta ésta en su vida.

La obsesión por lograr algo, creyendo que no se va a conseguir, lleva a que la tarea se vuelva más complicada, por la propia convicción del que busca de que va a ser imposible, de que lo buscado está perdido o de que no va a ser capaz debido a su “mala suerte”. Por el mismo principio, si alguien confía en sus posibilidades de suerte, verá aparecer más oportunidades y más señales de buena fortuna que quien teme su destino inmediato. Lo que se demuestra, es que los pensamientos generan cierto tipo de comportamiento que aboca al individuo a que le suceda lo que piensa.

Experimento revelador

En su investigación, el equipo del profesor Wiseman llevó a cabo un ejercicio que resultó altamente esclarecedor. Se entregó a cada participante de ambos grupos de voluntarios un periódico, y se les requirió que contasen el total de fotografías que contenía. La primera comprobación reveló que, mientras la mayoría de los que se sentían dotados de buena suerte tardaban apenas unos segundos en concluir el ejercicio, los que se sentían desafortunados empleaban una media de dos minutos. La razón era que, los “suertudos” veían casi de inmediato el anuncio a página completa que les señalaba: “Hay 43 fotografías en este periódico. Deje de contar”, mientras que los que se creían menos afortunados no reparaban siquiera en el enorme letrero, afanados tan solo en contar las fotos de cada página. La tensión y ansiedad que la tarea les producía les impulsaba a temer equivocarse y les impedía ver el letrero liberador.

Aún más, ya que dentro del mismo periódico, otro anuncio preparado proclamaba que podía dejarse de contar y que, por decir que se había visto dicho enunciado, se le daría a la persona 250 euros. Quienes se tenían por desafortunados pasaron por alto, en su mayoría, ese anuncio, que a su vez resultó claramente visible para los que creían en su buena fortuna. Se constataba así que la ansiedad impide la normal atención.

El libro de El Factor Suerte

Al concluir su investigación, Richard Wiseman creó una fundación a la que llamó Escuela de la Buena Suerte. En ella, se enseñan los principios obtenidos del estudio anterior: a creer en la propia buena suerte, para propiciar activamente las oportunidades y crear nuevas posibilidades de que se produzcan. Y los resultados no pudieron ser más positivos y reveladores ya que, el 80% de quienes probaron a estar receptivos y predispuestos a creer en su buena suerte, durante el primer mes, mejoraron sus condiciones de vida de forma, en algunos casos, extraordinaria.

Todos esos resultados, métodos y conclusiones, se recogen en el libro de WisemanEl Factor Suerte, publicado en 2003 por la editorial Temas de Hoy, es un ensayo científico que explica en sus 237 páginas los mecanismos mentales para mejorar la atención y el buen ánimo o, lo que es lo mismo, propiciar la buena suerte.

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